sábado, 25 de abril de 2015

Me gusta.
Como me gustó este whisky honey
Me gusta
Así tal cual
Me gusta mucho.
Me gusta tanto como a él le gusta fumar
A mi me gusta mirarlo fumar sus cigarrillos de forma rara,
de infinito corto.
Pero a mi me gusta él 
porque cuando lo miro me siento de barro en un mundo plástico
porque me hace sobrar de poesía y que no me importe el tiempo
porque me llama de madrugada explicando por qué cree en dios y eligió vivir contento.
Incluso me gusta cuando no le estoy prestando atención.
Me gusta su pelo
cuando se encrespa fácilmente en mis dedos
cuando se vuela con  mis suspiros
Me gustan sus ojos
pequeños y abiertos delatando todo lo que soy
Me gustan sus labios
sonriendo, hablando y besando a la vez
ocupando completo mi corazón.
Me gustan sus besos 
y la vida ya no me da.
Me gusta su boca en mi boca, en mis manos, en mi cuello y en mi clítoris.
Ya no podría arrancarla de mi alma.
Me gusta su cuello
Y guardar mi saliva en sus rincones.
Me gusta su espalda abrazable
Y su pecho donde balbuceo palabras inentendibles antes de dormir.
Pecho tatuado, aveces peludo y las primaveras ya no son tan bonitas.
Me gustan sus dos manos y sus diez dedos.
Me gustan tanto...
porque sus caminos no terminan
porque me descubren
porque me muestran metáforas
porque me tocan
me abrigan
me hablan
me sanan
me agarran con fuerza
porque me liberan.
Me gustan sus piernas y masajear sus pies.
Me gusta desde todos los puntos de vista
Me gusta su cuerpo
desde arriba hacia abajo, desde afuera hacia adentro
por atrás y por delante
en el sol y a la luz de la luna
entre el desierto y el mar.
Me gusta su mente
causante de las risas y las miradas.
Su mente llena de libros es un manicomnio que encierra cordura,
mucha razón, plumas y escritos de hojas abiertas en paisaje.
Me gusta su espíritu
para el cariño y para el contacto

para sembrarlo en todas mis plantas.