Desde la ventana en que fumo te escribo, te siento, te huelo y mientras te recuerdo enciendo mi cigarrillo en tu boca. Inhalo tu sonrisa y dibujo tu mirada entre el aroma del café y el recuerdo de pasar atardeceres mirando tus ojos para tratar de estar en tu alma aunque sea un segundo para transformarlo en eterno. Tus manos llenas de otoño con un sutil olor a libros viejos y cigarrillos me hacen idear la manera de encajarte en mi mundo sin que te desintegres sin que roces mis heridas y yo siga leyéndote los ojos mientras te dejo desenredar mis suspiros. Sólo bastó que me sonrieras para acercarme a tus ojos sin miedo con pasos firmes casi desvaneciendo pero segura de dejarme acariciar por tu aire para intentar volar juntos no más.A LO INDESEABLE A LAS EXCUSAS MAL HECHAS A LOS COLCHONES ORINADOS A LA MÚSICA SIN ÉXITO A LOS IDIOTAS PERO SOBRE NADA A NADIE.
martes, 26 de febrero de 2013
Es como mi poesía
Desde la ventana en que fumo te escribo, te siento, te huelo y mientras te recuerdo enciendo mi cigarrillo en tu boca. Inhalo tu sonrisa y dibujo tu mirada entre el aroma del café y el recuerdo de pasar atardeceres mirando tus ojos para tratar de estar en tu alma aunque sea un segundo para transformarlo en eterno. Tus manos llenas de otoño con un sutil olor a libros viejos y cigarrillos me hacen idear la manera de encajarte en mi mundo sin que te desintegres sin que roces mis heridas y yo siga leyéndote los ojos mientras te dejo desenredar mis suspiros. Sólo bastó que me sonrieras para acercarme a tus ojos sin miedo con pasos firmes casi desvaneciendo pero segura de dejarme acariciar por tu aire para intentar volar juntos no más.Las horas de un domingo
El tiempo marcado en los relojes y en los rostros que aún reflejan los recuerdos rojos de atardeceres bajo árboles de viento y nubes de humo. Palabras danzantes se cruzan entre las miradas que un camino desvió sin señales de regreso, palabras que se perpetuaron en las células más pequeñas de su cuerpo con sólo pronunciar el silencio, palabras que se guardaron en el garage de los cerebros y que con una mirada en señal de retorno marcaron las primeras horas de un eterno baile con las letras que sangran desde mis psicotrópicos pensamientos al ver esos ojos verdes como el cigarrillo que fumo. Marcado en la línea queda el momento en que le perdí el miedo a mi imaginación delirante y pude tomar tu mano para llevarte a volar por la realidad y dejarte volar dentro de mi hasta que algún trocito de tus alas azules roce un espacio que dejó de habitarse. No recordarás nada que no sea un buen recuerdo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
