La historia del silencio son las palabras
La escucha del silencio es la poesía.
El silencio no se dice en quien lo nombra
se da en quien lo escucha.
Primero es callarse, cerrar los labios
Primero siempre es el vacío
Después el escuchar el vacío dilatándose
abriéndose abismo, espacio y espera inicial
Callar es abrir espacio
Se ofrece el vacío
Se dilata el espacio
Se espacia el abrirse, se abisma el vacío.
Callar es abrirse, donarse lugar
El silencio es anterior a escuchar
es lo que nos llama a callar invita a escuchar.
El silencio ya está allí, el silencio es el viento
es su llegar, cuando llega abre
Escuchar es la primera respuesta
El silencio llama, llama al habla
Al habla cuando es poesía, es la respuesta cumplida.
El silencio llama, llama al nacer
También a custodiar, lo que aún no es escuchar
como si esa tarea fuese la paradójica misión del poeta,
la de callar.
Cuando el silencio q hacemos se abre en el silencio que es
El silencio se dice, nace la palabra, nace sin ecos.
La espera, la que amanece
No se cierra en lo que oye
Se abre en lo que escucha, abre la acogida.
El abrirse es un desborde, un dilatarse, sereno
como la mirada hacia una noche estrellada
No es un buscar que busca
es un dejar aparecer que espera.
Todo decir es don
Don del silencio que se calla a sí mismo
Don también de mi si lo escucho sin oírme
si lo digo sin decirme.
El escuchar no oye, el oír ya es posesión
Reflejo y eco del decirse en lo dicho
Escuchar no es oírnos mientras escuchamos, es estar
Es también decir, pero sin el eco de oírse en lo que se acaba de nombrar.
