lunes, 28 de noviembre de 2011

La Noche

Me parece insostenible la idea de cerrar los ojos  y abrir los recuerdos y empezar con las sensaciones que huelen a palosanto y todo tú, sentir esta noche fría, estrellada y como la primera sin ese calor que inundaron mis sueños.
Las noches embriagados de vida y vodka envueltos en una sábana que perpetua el sol brillando en el rostro para primero abrazar el sutil sonido untándose en la piel y abrir mil horas donde alguien como tú con alguien como yo caminarían en otra dimensión en búsqueda de una sonrisa que refleja el mejor de los momentos.
La noche está estrellada y no me interesa escribir los versos más tristes solamente esperar el regreso de un sabio tiempo que entregará las respuestas a tantas noches de quietud y enterrarme en la hemorragia de mi cama a fumar un cigarrillo y soportar el amanecer sin oler tu cuello.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ex-Trañando

Si mis caídas fueron amortiguadas por letras untadas en alcohol. Si mi aterrizaje inventó ser forzoso y mis heridas fueron curadas antes de abrirse y pararme tan rápido que nadie notó que estuve en el suelo mientras el tiempo sigue pasando con prisa hoy tengo espacio y tiempo de sobra para mis dudas y para re-inventar mi sonrisa que hace un lapso extraño dejó de ser imaginaria.
Si mis noches aún no menguan el dolor que produce extrañar el sonido que respiraba en mis oídos buscando melodía para hacerme dormir mientras me hacía la dormida bajo una voz que calmó mis atardeceres, si mis manos y mis pies aún no superan el calor del refugio de las manos donde construí mundos enteros, que les dio descanso al terminar a diario entre sábanas con sueños dibujados y pleitos perdidos y sin razón.  A quién le importa si extraño las sensaciones de lo que fui enredada en la mejor de mis culpas entre la suciedad de los zapatos y en el eco de un adiós... un adiós que no quiero que llegue a mi cabeza.
Siento que un pedazo de mi humanidad fue arrancado a gritos y terminé de consumirme en un vaso de vodka a medida que me voy quedando perdida con la cajetilla vacía y lleno el cenicero extrañando la espera, creerle, amarlo, besarle los ojos, las manos, sus labios, oír siempre su voz que tranquiliza, que habla que canta, las sonrisas gastadas a lo lejos, los poemas oscuros de agua y lujuria.  Extrañando ser dos en la misma esfera, dos espíritus atrapados en la propia inmensidad que aporta la nada, la luz y la sombra del camino el misterio de sus ojos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

De alcohol en la garganta

Mientras miro la luna observo sus cráteres sangrar
Rayos rojos se reflejan en mis ojos
La luna llora, agoniza a la luz de las velas
Pequeñas estrellas, pequeñas danzantes en oscuridad me miran
La muerte envuelve a la luna apretándola marchitando sus penas
La luz sofoca su propia existencia
Melancolía... ella despierta
Melancolía era ver una rosa sin pétalos
Esparcir sus lágrimas en un viejo mundo donde amaba en penas
Mi alma separa la luna se desvanece sin pronunciar, sin defenderse
La oscuridad extermina sus suspiros y sus lamentos con historias que aún no cuento
Junto a este vodka soy parte del silencio
Somos un recuerdo y palabras prohibidas o la voz que se ha olvidado
La carga del viajero
La locura constante

martes, 8 de noviembre de 2011

Mi tristeza infinita

Sé de hablar de tristezas varias y mantener intacta la voz, transformar mi estado de delirio y reconocer los pasos de la tristeza cuando vienen a lo lejos para hablarme de cosas que no entiendo mientras yo vivo de una manera que esa misma tristeza condena, que me juzga y yo destruyo.
Oí al viento decirme entre mis pulsaciones que siempre he sabido que hacer con el tiempo y con los recuerdos que no me han dolido, el baúl que guardo con promesas rotas existe en mi mente con un atardecer de colores y olor a tierra mojada.
Si alguna vez armé un castillo de piedras en el aire fue para darle vida y sueños, para crear caminos con las mismas piedras, los mismos clavos...la misma cruz aunque sean parte del vuelo fue mi vuelo, mi vida y mis sueños y casi olvido que guardé un botiquín de emergencia para curar dolores antes que se vuelvan patológicos.
Y si de hablar de tristezas se trata, dejo en escrito que me preparé para esta última caída, que mi espíritu adelgaza kilos y kilos de alivio al caerse, romperse la quijada una y mil veces sin ese miedo que construían mis escritos para narrar el tiempo, detenerlo, leerlo.
Hoy miré el pasado literalmente y pude volver a sentir el huracán de palabras en mi cabeza, recogí los sonidos tirados al viento y le perdí el miedo a escribir lo que mi boca se niega a decir mis manos no temen callar.  Le perdí el miedo a caer, le perdí el miedo al caos, perdí el terror a mi culpa, le perdí el miedo a vivir, perdí grandes miedos en la búsqueda y gané un vacío que busco llenar con vida.