De vez en cuando me caigo o me tiro sobre la alfombra y me quedo ahí por un tiempo intentando imaginar o sólo recordando lo que fue, entonces me vuelvo parte de la alfombra. Mi cuerpo comienza a pesar toneladas y decido quedarme en el suelo para siempre, dejar que pasen tranquilos los siglos y en ese instante siempre llega alguien que me despierta de mi letargo y me pone en pie, ese alguien convencido de haberme ayudado se siente bien una persona bondadosa cuando sólo consiguió arruinarme el día.
A pesar de que este mes he reído mucho, he llorado mucho y conocido mucho también, no siento ya que es tiempo perdido, ahora comprendo que todo esto me va a llevar a algún lado y volveré a ese estado en que contemplaba la vida, respiraba hondo y decía:" Listo! ésto es todo lo que necesitaba para estar tranquila"
Pero algo me tortura, osea muchas cosas me torturan pero esta mañana hay algo atravesado en mi, una de las cosas buenas de la infancia es que ahí no importa ni quién eres ni qué haces porque nadie es nada ni hace nada. He tenido un lapsus en mi plenitud, es tarde y no he comido mucho ando como atragantada con mis pensamientos. Pero es bueno re-considerarse, como una vez lo hablé con mi amigo Asky, sin crisis no hay manera de avanzar (y mejorar) ya el sólo hecho de escribir ésto me hace sentir mejor y no estoy ni ahí con que se acabe el mes.

