Luego de ver un espacio vacío en lo que antes fue lleno de sabores y colores, amaneceres oliendo al sol, a lija y terciopelo, apareció humeando en mi pensamiento un camino con poderosas y sencillas maneras de hacerme feliz cuando me da el aire en la cara, sonando una guitarra, cuyo nombre no lo recuerdo, bailando de madrugada si me da la puta gana.
La vida es tan redonda y cíclica, avanza a pasos agigantados mientras yo me encierro entre mis escritos y libros que cuentan historias de vidas a mi al rededor, mientras escucho una canción narrando el silencio, avanzamos y no sabemos dónde plantar un árbol pero sí dónde destruir, juzgar y mentir por lo que mienten otros. Lo único que nos queda es dejar de existir y empezar a vivir.
Dónde van esos olores que llenan espacios? me preguntaba sin parar, caminando entre las leves gotas de una llovizna en pleno verano, tal vez mañana no exista el olor de la lluvia que dejó al polvo acumulado, sólo sé sonreír sabiendo lo idiota que me veo. Dónde podría dejar yo el olor de una hoja quemada sin que el humo de mi cigarrillo borre con su narcótico sabor? parece imposible recordar de dónde salieron estas palabras.
Creo que si sigo analizando y buscando respuestas sin caer en errores obvios pueda encontrar amor por las imágenes que fuimos dejando atrás. Escape, el propósito de la constante vuelta a atrás es para escaparse de la inminente y fea realidad de la disyuntiva del día, hoy no fui feliz y quiero creer que si lo soy.
Soy el hongo que prolifera en tus noches, la resaca de mil tragos mal bebidos y mal acompañados, recordé que en el fondo soy vacía y superficial como un libro de Coelho.
