domingo, 30 de noviembre de 2008

Borrarte de mi mente

En la página 174 de mi edición de "La insoportable levedad del ser" dice:
Los amores son como los imperios, cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construídos perecen ellos también.
Si ésto pasa y en relación con todos los amores... qué desilusionante es que la desilusión o la transformación de los ideales/ideas sea aquello por lo que nacen y mueren amores.
Ya se me han muerto varios y en este tiempo se ha muerto otro y otros amenazan por caer también.
Qué tan débil es una persona en realidad?
Cómo puede medirse la fortaleza o resistencia, al menos, de un ser?
Según Sartre, "el que puede aguantar su soledad es un hombre fuerte", la idea de que no necesitaba a nadie para nada me hizo más llevadera la idea de estar sola y disfrutaba momentos que pasaba aislada del mundo. Para Sartre en ese tiempo, pero ¿qué es de esta karen que le da tristeza estar sola?
Pero ya no quiero escucharte, sentirte o esperarte.
Me cansé de observarte sin mirarte nublando la mirada que se llena de fantasías.
Observando en horizontes mentiras enlazadas.
Hoy no kiero pedirte que me abraces pues abrazaré a la nada.
Escribiendo dolores absorbidos, nadando en historias prestadas.
Hoy renuncié a todo lo vivido, a lo real y creado, a lo mágico y palpado.
Hoy kiero perderme aunque sea un ratito, olvidarme, olvidarte, odiarte, destruírte, borrarte como quien borra los recuerdos que se hacen en el aire.
Maldito! por qué no sales de mi cabeza? por qué no te vas a otra cabeza donde haya un cuerpo caliente disponible para lanzarte encima?

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Pesamiento vomitivo rancio busca título

Los días se me pasan lentos cuando puedo equivocarme sin medio a que mis rodillas se pelen un poco. Es bueno tener un botiquín de emergencia para curar losdolores antes de que se vuelvan patológicos, es un alivio enorme caerse, romperse la quijada una y mil veces sin ese medio que construía mi tiempo.

Me equivoco contigo y me da igual si tú te equivocas conmigo y me haces sensible al dolor, me da lo mismo llorar como niña asustada y gritar con rabia y votar mis lbros de sus repisas y me da lo mismo saber que el orden ya no existe en mis cuatro paredes.

Le perdí el miedo a caer,

le perdí el miedo al caos,

perdí el terror a mi culpa,

le perdí el miedo a vivir...

No se si esto se considera poema o simplemente un pensamiento de esos freak que siempre logro componer en mi cabeza... pero da igual

Me dí cuenta hoy tras un día inusual que partió con un ataque improvisado y está terminando con una jornada extravagante y disfuncional al estilo milenario o Bukowskiano en el mismo lugar donde perdí grandes miedos y gané un vacío que busco llenar con vida.

No me queda más que vivir y espero seguir con el pie firme en eso.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Feliz Día Colegas

Quién no ha conocido alguna vez al típico vejete que se cree jóven?

Marqués de Falo ?

- Buenos Días señorita, es usted vampireza, chupacabras o alguna especie de tragasangre ??

aunque es ud. muy bonita, disculpe... la vieja me tiene "crazy"...

Te gustan jovencitas? ...

- Me gustan imposibles y arrogantes, cuánta sangre me va a sacar ? me va a doler ?

- Te gustan con trajes negros ?

- Me da lo mismo si le gustan por atrás o por el taxi, o si le gustan las hamburgesas del fucking Tío Sam.

- Oye "amigo" luchaste en la época en que Pinochet fusilaba rojos y otros colores?

- Si, fui un subversivo escondido desde mi casa jajaja mejor reirse que llorar.



El viejito con sus botas negras, mirada decidida, triste o melancólico, asustado observaba como yo preparaba la jeringa, las tórulas y los tubos para puncionar su vena basílica y extraerle un poco de su sangre. Se veía en su mirada que se le fue la juventud en creerse artista, olía a tabaco y yo lo imaginaba con un cigarro en la boca.



Así te oigo gritar un poco... porque siempre parece que andas en anfetas

- Oye, te gustan los malditos ?

- Un poco, prefiero Gabriela Mistral

Se orina en risas y seguimos hablando sobre sus viejas glorias

los hijos

el trabajo

la última pendeja que te agarraste en la disco

Me muestra fotos de Hitler, los dadaístas, fotos de su chica bonita "tiene cara de tetera hirviendo"

- Que dios bendiga su mano señorita Drácula, no he sentido dolor alguno, podría extraerme de la misma forma mis riñones que si me están matando de dolor ?

- Claro

- Tiene número de celular ?

Seriedad.

domingo, 23 de noviembre de 2008

CAMBIAR NO ES TAN FÁCIL

Me estoy viendo entre paredes sin escape alguno

lo único que logro hacer es pensar en qué pasará

Me asusta esa tenue y lejana luz que se encuentra al final de mi camino

Me asusta la idea de tomar mi vida y hacerla cambiar de golpe

Enredarme en hilos de plata, esos finos hilos que cada vez que pueden

me ahorcan y me tiran directamente sobre mi verdad

No encuentro el consuelo que busco

Ya ni al momento de cerrar los ojos veo felicidad

Quizás no la pueda reconocer

Tal vez la olvidé, perdí el rumbo

Me estoy ahogando en un profundo silencio sin salida

Un abismo sin principio ni final

Qué será de mi alma cuando llegue el momento de salir corriendo

Qué será de mi alma al momento de enfrentar un real tormento.

Y aquí estoy frente al único consuelo que me queda

Un blanco testigo de mi ser,

un fiel confidente de días y noches extenuaantes.

Una salida... Una puerta abierta a mis ideas... a mis creaciones...

a mis secretos

Llevo sobre mí el peso de las horas nocturnas colmadas de angustiosas ideas,

Llevo sobre mi las huellas de un infinito espectro oscuro que no me deja mirar atras

Llevo sobre mi el peso de mi alma, que susurra bajito y dulcemente que estoy muriendo

Un alma desencadenada que camina siempre al borde de sus ideas más recónditas,

que camina al borde de la cordura

Un alma llna de palabras rebuscadas

Un alma que construyó su templo sobre pilares que hoy ya no están

Un alma que busca reemplazantes para vivir un cambio

Un alma que busca reconstruír sus lunas de papel, su mundo, sus hojas, su libro...

sábado, 22 de noviembre de 2008

Por qué ???

Por qué no hacemos operación deysi para el apocalipsis?

Sigue aún la guerra en Medio Oriente ?

Por qué el culto a los peluches ?

En qué panadería puedo comprar ostias ?

Quién inventó las tortas? como para matarlo.

Dónde está mi lápiz que no se agotaba nunca ?

En qué lugar estará mi memoria ?

Por qué me miras de esa manera ?

Por qué la gente usa jeans si son todos iguales ?

Por qué se me cae la ducha teléfono en la espalda ?

Se puede plastificar el alma ?

Quién dice que no puede haber una unión civil homosexual ?

Por qué los artistas tienen que morir de hambre ?

Cuál era el apellido de Pepe grillo ?

Por qué tienen que gravar un impuesto de mierda a cada libro que adquiero ?

Por qué no puedo vivir soñando ?

Quién me lo impide?

Sería una pesadilla transformarme en mi padre ?

Por qué se terminan los cigarros ?

Hay un mercado negro de sentimientos ?

Cuál es el significado de tu nombre ?

El chocolate en barra sufre una crisis ?

Por qué cuando te beso se derrumba mi mundo ?

Por qué te beso ?

Por qué te siento tan cerca y tan lejos ?

Por qué siento tu respirar?

Y tú quién eres ?

Por qué te abrazo?

Cómo te conocí?

Por qué acepté tomar unas cervezas contigo?

Por qué tenemos cara de alcoholicos ?

Por qué te quiero ?

Para qué ?

jueves, 20 de noviembre de 2008

AULLIDOS

He visto las mejores mentes de mi generación destruídas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrazadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.
Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo El y vieron ángeles Mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados.
Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.
Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.
Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes.
Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York.
Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neon estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente.
Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo.
Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford's emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi's, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno.
Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajándole espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento.
Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.
Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.
Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.
Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.
Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios.
Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.
Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África.
Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.
Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo.
Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de State Islan también se deprimía.
Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos.
Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.
Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos.
Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño.
Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.
Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.
Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.
Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia.
Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago.
Quienes iban a putas en Colorado por miriadas en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas, semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas en lotes vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con demacradas meseras en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta estación de gasolina solipsismos de juan, y callejones pueblerinos también.
Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados sobre descorazonados Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de desempleo.
Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio.
Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul de la luna de tiempo de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido.
Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de los ríos de Bowery.
Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música.Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir arpas en sus desvanes.
Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las jaulas naranjas de la teología.
Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incautaciones que en las amarillas mañanas eran estrofas de jerigonza.
Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata ,cola borsht y tortilla soñando con el puro reino vegetal.
Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo.
Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década.
Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban.
Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes, o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad.
Quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió y quedaron desconocidos y olvidados en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown, ni siquiera una cerveza gratis.
Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea jazz alemán de 1930 terminaron el whisky y se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor.
Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la soledad de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham.
Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad.
Quienes viajaron a Denver.
Quienes murieron en Denver.
Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano.
Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el Tiempo, y Denver es solitario para sus heroínas.
Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo.
Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz.
Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer Buddha o Tánger a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la sepultura o daisychain.
Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura y sus manos y un jurado colgado.
Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaismo en CCNY y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso arlequinesco de suicidio, demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, ping pong y amnesia.
Quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco de los pupilos de los pueblos locos del Este, salas fétidas de Pilgrim State's Rockland's y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla cuerpos convertidos en roca tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo el metro y el plano vibrante.
Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando con sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente a ti estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un eli eli lamma lamma sabacthani saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada de sus propios cuerpos buenos para comer mil años.

Vestigios de un poema muerto

Hablar de mi es como hablar de otra persona que en realidad todavía no conozco y que me sorprende a lo largo de la vida,

Hablar de mi es hablar de recuerdos inconclusos, de tristezas infinitas, de momentos inolvidables, de amores guardados y de amores perdidos.

Hablar de mi o de cualquiera que pueda entender esta revoluciòn de palabras que pueden sonar sin sentido por momentos o pueden ser claros como el agua.

Hablar de mi no tiene el encanto que hay en mis sueños, sólo la ilusión que aún después de tantos años tengo.

Hablar de mi es esconder palabras que no supe decir a tiempo, reconocerme culpable de muchos momentos.

Hablar de es limitarme a no mostrar del todo lo que siento, por miedo a quedarme vacía, con llanto y sin aliento.

Hablar de mi no tiene la felicidad que yo deseo, no tiene las miradas que consevo o las caricias que ya no tengo.

Hablar de mi es hablar de un corazón cerrado con mil llaves que no encuentro, es dolor del alma cuando me lamento por el tiempo, cuando me miro al espejo y no veo mi reflejo

Hablar de mi es hablar de una lágrima suspendida en el tiempo, de una caricia que me faltó en mi peor momento, de risas disparadas a cualquier precio, de millones de inseguridades sobre que es lo correcto, de lamentaciones por lo que pude haber hecho.

Hablar de mi es hablar de esto que soy hoy, con millones de defectos y aun asì tratando de vivir lo mejor que puedo, tratando de dar hasto lo que no tengo, sintiéndome feliz por momentos, intentando disfrutar lo que encuentro.

Hablar de mi es hablar de alguien que le gustaría ser dios por un momento, dar marcha atrás y empezat todo de nuevo, incluso esto.